viernes, 25 de octubre de 2013

APAGA-FUEGOS PROFESIONALES / SUPERMANES LABORALES.


La verdad he conocido en mi vida profesional muchos apaga-fuegos. ¡No me refiero a los bomberos! Profesión muy peligrosa, formidablemente preparados  y a los cuales tengo una gran respeto. He tenido el placer de verlos trabajar y colaborar con ellos en alguna ocasión y siempre te queda la grata sensación que se entregan al 100 por 100.

Os avanzo una conclusión:   "Algo va mal en nuestras empresas cuando aparecen."

Voy a centrar mi exposición en el personal de departamentos de administración, aunque cuando tanto vamos recortando en todo, nos lo podemos encontrar también en otros departamentos más centrados en la producción.

Uno de los secretos, no el único, de algunas empresas que he tenido el placer de conocer, es que había muy poca gente sacando gran cantidad de trabajo. Evidentemente es una forma de optimizar al personal. Trabajadores  cualificados,  muy comprometidas con las empresas, cuyo lema es, "lo importante es que el trabajo salga adelante". Vamos que podemos llamarlos apaga-fuegos o como prefiere un amigo mio supermanes laborales.

Quedaros con esta frase "el día tiene 24 horas"  resume muy bien  toda una filosofía de vida. 

¿Quién son  estos hombres y mujeres? ¿Es una nueva profesión? La respuesta es NO. Suelen ser personas, trabajadores que llevan el esfuerzo y la dedicación hasta el límite de sus fuerzas. Lo curioso es que no han elegidos ellos esta peculiar profesión, si no que les ha venido dada por el devenir de los acontecimientos de sus respectivos departamentos. Esto es que cuando entraron en él eran, pongamos  5 personas y ahora sólo queda una, él. Ojo no penséis que esto es debido únicamente a la crisis actual, es algo que pasa en el mundo laboral haya crisis o no. 

Así que en el departamento se van despidiendo personas o se van marchando ellas voluntariamente y nuestro sujeto va asumiendo funciones. Esto es, se queda con el trabajo que hacía ya más el trabajo que hacían los demás. Podríamos llegar a la conclusión de que los trabajadores restantes no hacían nada, pero sería un craso error.

Inicialmente no es un problema, cuando tenemos ganas de trabajar, somos proactivos y creemos en el trabajo bien hecho no nos importa asumir nuevos retos. Así que:

1) Comienza  por quedarse un poco más en el trabajo para ir preparando informes.

2) Se va un poco antes al trabajo para tener más tiempo.

3) Se  lleva el portátil a casa para terminar un informe por la noche.

4) Va los sábados por la mañana para adelantar trabajo, no lo molesta nadie. 

5) Sabe cuando entra a las oficinas pero ya no sabe cuando sale.

6) Su superior lo  llama a las 10 de la noche a la oficina, seguro que  estás allí.

7) Termina dedicando el fin de semana a terminar parte de su trabajo para el lunes dedicarlo a otras cosas.

8)  Prescinde de parte de sus vacaciones, ya que no  puede irse tanto tiempo.

<< Es imprescindible en su puesto>>

No sé si alguno de los que estáis leyendo ahora mismo este artículo os va  sonando, conocéis a alguien con este perfil  o  os sentís plenamente identificados.

¿Por qué los llamo apaga-fuegos? Llega un momento que es tal la carga de trabajo que llevan sobre sus hombros que ya no tienen tiempo de analizar sus propios informes, se convierten en máquinas de sacar papeles adelante sin más tiempo que ir resolviendo el día a día. Vamos que por la mañana, en el camino al trabajo, metido en ese tráfico irritante va atendiendo llamadas telefónicas, cuando llegan al despacho, se sientan, respiran profundamente y van haciendo las cosas en función de la urgencia. Tiene que priorizar el trabajo, sin contar con los miles de correos electrónicos,  llamadas telefónicas que tienen al día y los imprevistos. Chispas que van saltando a lo largo de la jornada que se solventan como mejor se puede. 

Esto tiene varios problemas más que evidentes:

*  Para el trabajador, en el medio y  largo plazo, de salud. Esas jornadas interminables terminan por pasar factura, baja el rendimiento, se pierde concentración y lo peor, se van a casas con  la angustiosa sensación que el cualquier momento la situación estallara. Una frase muy recurrida, " de ésta me ECHAN".

* Para  la empresa:

    a) Falta de información.

    b) Deficiente análisis de los distintos escenarios.

    c) Planificación inexistente.

Todo ello se traduce en perdidas cuantificables económicamente.

La solución, no sabría que deciros, es una figura que ha existido siempre. Evidentemente, una medida para intentar evitar que algunos de nuestros empleados se convierta en supermanes laborales es tener un análisis de  puestos de trabajo  bien hecho, con sus correspondientes funciones y que no esté de adorno en la estantería de un despacho.

Una temporada, unos años incluso, ahora que estamos en crisis, se puede hacer un esfuerzo y no se nota, pero cuando nos dedicamos a apagar un incendio tras otros es síntoma que hemos perdido el control de la situación y cómo no, de la empresa.

Un saludo.

JR















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